sábado 26 de marzo de 2011

Fin del camino


Desde que era niño, los sábados fueron mis días favoritos. Tal vez por el hecho de ser el primer día del fin de semana en los que no tenía nada que hacer. Salía a jugar con mis amigos, iba a visitar a algún familiar, o simplemente me quedaba en casa jugando solo o con mi hermana. Luego, cuando dejé de ser un niño, digamos que en la adolescencia, los sábados me gustaban porque eran los únicos días donde no me sentía obligado a nada. Ustedes dirán que los domingos también, pero no. Lo que sucede con los domingos es que nunca me han gustado, y por más que no tenga ninguna obligación, el solo hecho de saber que es domingo ya me aburría, hasta ahora. Quizás el día que le encuentre alguna actividad a este día lo disfrutaré.

Volviendo a los sábados, ya en mis días de universidad, significaban olvidarme de todo lo que me habría podido pasar en la semana y solo tirarme en mi cama, ordenar las cosas de mi cuarto, escuchar música, estar solo en casa, y disfrutar de ese día. El domingo lo utilizaría para las tareas (cuando las hacía) y para volver a acordarme de todo y renegar si es que era necesario.

Pero siempre quise salvar a los sábados de esa carga. Incluso cuando empecé a trabajar y los sábados habían dejado de ser un día libre. Me gustaba ir a trabajar los sábados, no sé por qué. Me parecían días tranquilos, donde nada podía salirme mal. Sábado, para mí, era sinónimo de felicidad, o algo así.

Ahora, esa situación ha cambiado un poco, no del todo, pero ha cambiado. Les explico: Algunos de ustedes sabrán que hace mucho que no estaba con alguien. Es decir, hace bastante tiempo que no tenía a una chica a la cual decirle y demostrarle que la quiero, y viceversa, o sea, que ella me diga y demuestre lo mismo. Bueno, ¿y eso qué tiene que ver? Que antes de estar con ella, los sábados se habían vuelto demasiado rutinarios, como un lunes, martes, o jueves cualquiera. No llegaban al extremo de ser como los domingos, pero no les miento si les digo que estuvieron cerca. Por eso, cuando la conocí y estuve con ella, tuve la esperanza de que los sábados volvieran a tomar el color de antes. De hecho, lo volvieron a tener, no en la misma medida, pero sí dejaron de ser los sábados de unos días atrás.

El problema, si se le puede llamar problema, apareció cuando supe que a ella no le gustaban los sábados como a mí. Ella prefiere otros días, otros a los que yo nunca antes les había prestado mucha atención. Sin embargo, en estos momentos, los sábados parecen ser los únicos días fijos en que la voy a ver (hoy casi no sucede, pero felizmente sí pude estar con ella), aunque no siempre sean perfectos por algunos motivos. Por eso digo que, para mí, los sábados han cambiado un poco y no del todo. Porque siguen siendo días que espero, pero no son días que puedo disfrutar siempre.

Hoy es sábado, exactamente las 9.17 p.m. según el reloj de la parte baja de la pantalla, y estoy solo. No voy a decir aburrido porque, la verdad, no lo estoy. Es más, podría decir que la estoy pasando relativamente bien: Estoy escuchando a mi dj favorita por la radio, toda mi familia se ha ido y no regresará hasta mañana, en la tarde estuve con Ella y creo que fue uno de los mejores sábados que hemos pasado, he comido por partida triple uno de mis platos favoritos y estoy haciendo una de las cosas que había estado posponiendo desde hace tanto tiempo: El final de las Nobles Miradas Retrospectivas.

Es cierto, esto último no es algo que me haga sentir feliz, al contrario, pero creo que no hay día más propicio para hacerlo que hoy, sábado, mi día favorito, a pesar de todo.

La última Noble Mirada Retrospectiva, sin embargo, no tiene que reflejar tristeza. Al menos es lo que pienso. Exactamente sobre qué escribiré en los próximos minutos, es algo que no sé. Y quizás eso sea lo que me divierta en estos momentos. Hacía mucho tiempo que no me ponía a escribir lo primero que se cruza por mi mente. Es decir, tengo el tema: "La última Noble Mirada Retrospectiva", pero no sé qué voy a terminar diciendo.

Lo primero que se me ocurre es agradecerle a quien sea que se haya tomado el trabajo de leer todas, algunas, una o ninguna de las entradas que he publicado aquí. Pero, de existir alguien que haya leído todo, pues que me lo diga, buscaré la forma de recompensar ese esfuerzo. Se me ocurren muchas cosas, pero mejor no me ilusiono con entregar premios que quizás nadie merezca, y no lo digo porque no sean dignos de recibirlos, sino porque en realidad nadie ha leído todo lo que he escrito.

Y así como agradezco a quienes han pasado fugazmente por aquí, cómo no hacerlo con las personas que han dejado sus comentarios. Ya les he dicho que soy muy flojo para dejar comentarios, por eso aprecio mucho a la gente que lo hace con las cosas que escribo. Sobre todo a aquellas que sin conocerme y sin que yo sepa cómo han llegado hasta aquí, se dieron el tiempo de crear una especie de 'feedback'.

Por otro lado, también se me ocurre que a pesar de que este blog se ha tratado de cosas personales, aún hay mucho que no conocen de mí. Una vez, conversando con Ella, le dije que casi todas las personas podrían hablar de sí mismas por horas, pero que si lo hicieran, estarían cayendo en la odiosa egolatría. No voy a negar que me gusta hablar de las cosas que hago, pero eso sí, solo hablo de eso con las personas que me lo preguntan o que muestran al menos un mínimo de interés. Y lo hago porque creo que es la mejor manera de ser sincero, que me conozcan como soy en realidad, que sepan todo de mí, aunque esto recién lo haya descubierto hace no mucho tiempo.

En caso de que quieran saber algo de mí, pues lean este párrafo. De lo contrario, pues pasen al siguiente. Aparte de saber mi nombre, mi signo, los libros que me gustan (lista desactualizada, por cierto) y demás cosas que aparecen en los datos de Blogger, les contaré que me gustan los chocolates. ¿Mi favorito? No lo sé, creo que siempre encuentro uno más rico que el otro y así sucesivamente. Los helados me encantan, de chocolate, obviamente. Detesto el agua sola, no me gusta para nada. La he tomado, sí, pero solo porque me moría de sed y no había otra cosa que me sacie. Por eso extraño tanto la 'Dasani limón sin gas'. Lástima que su tiempo de vida fue tan corto. No me importaba morirme si la consumía porque, sencillamente, era deliciosa. Aún guardo un par de botellas como adorno en mi cuarto, lo que me recuerda que soy bastante 'cachibachero', como me llama mi madre por todas las cosas que guardo. Mi cuarto está infestado de etiquetas, papeles, y miles de cosas viejas o sin sentido que he guardado porque, simplemente, no suelo desprenderme de las cosas de manera fácil. Me gustan los juguetes. Tengo una 'colección' de autos a escala, que si bien no valen mucho (son los de las diferentes campañas de 'El Comercio'), para mí son tan valiosos como las de un coleccionista de verdad. Los limpio frecuentemente. Aún no les he comprado su repisa, pero algún día lo haré. Lo que pasa es que con el dinero que gano no me alcanza para muchas cosas, y además, tengo una fuerte cuenta que pagar, porque hace poco decidí comprarme un carro de verdad. Nada del otro mundo, por cierto: Un escarabajo. Siempre me ha gustado ese auto. A Ella le he dicho que me gusta porque parece que ese auto estuviera feliz y su alegría me contagia, lo cual es muy cierto. Cambiando de tema, aunque quizás tenga algo que ver, desde que era niño, hasta ahora, sueño con ser un payaso. Me gustaría ser capaz de hacer reír a la mayor cantidad de personas posible. Muchos pensarán que eso es algo que lo puedo lograr sin la necesidad de pintarme la cara exageradamente, pero lo malo es que tengo tan mala fama en cuestiones de simpatía, que ya nadie me creería, y por eso solo podría hacerlo con un colorido traje y con el rostro cubierto de maquillaje. Eso no quiere decir que tenga inclinaciones homosexuales, aunque eso es algo que alguna o mucha gente piensa. Diría que soy perfeccionista, pero muy flojo. Es decir, me gustan las cosas perfectas, pero tampoco es que me esfuerce mucho por lograrlas. Eso es algo que no me gusta de mí, por ejemplo, porque a veces llego al extremo de terminar siendo mediocre, aunque suene contradictorio. Otro de mis defectos, aunque no lo es tanto, no lo sé, es que soy un falso mentiroso. ¿Qué significa eso? Pues que me gusta decir mentiras de la manera más sincera, es decir, miento y digo que estoy mintiendo. ¿Por qué lo hago? Porque me gusta inventar historias con las que entretener a alguien, o porque simplemente no tengo nada que decir y me siento en la obligación de contar algo. Pero recuerden, siempre digo que estoy mintiendo. Mi amiga Li5 dice que mis mentiras son de "chiquito de inicial". No me gusta tomar pastillas, ni ningún medicamento cuando me enfermo. Mi lema es "si me enfermé solo, me curaré solo". Lógicamente, es un lema zonzo, pero algunas veces me ha resultado. Pasando a otro tema, cuando me enamoro, intento dar lo mejor de mí, aunque a veces mi timidez me reprima. Sé que poco a poco estoy mejorando en ese aspecto, pero también soy consciente de que me falta mucho por superar. Felizmente, Ella parece entenderme. Por último, en cuestión de regalos, me gustan mucho las cosas hechas por las propias personas. No importa si es un dibujo, una frase en un papel, o cualquier cosa que a simple vista pueda parecer insignificante. A mí, por ejemplo, me gusta hacer ese tipo de regalos, aunque siempre diga que no me salieron bien y cosas así. Disfruto haciéndolos cada vez que tengo tiempo, y eso sí, solo se los hago a la personas que me importan mucho.

Los que decidieron pasar de frente a este párrafo, pues no se perdieron de nada interesante. Los que sí lo leyeron, espero no haberlos decepcionado. Otra cosa que se me ocurre escribir en esta última Noble Mirada Retrospectiva, es que les quería comunicar que desde hace algunos meses iba a iniciar un blog sobre tenis. Bueno, decir eso es muy general, en realidad, el blog que tenía pensado crear (aunque ya está creado, solo que no tiene nada) es sobre Caroline Wozniacki. ¿Quién es ella? No creo que sea necesario decirlo, pero en caso no la conozcan, pueden poner en Google su nombre, o esperar a que me decida empezar a alimentar el blog que he preparado para ella. Cosa que no sé si suceda pronto, pero que alguna vez, de todas maneras, haré.

Ya ha pasado más de una hora que estoy escribiendo esto. El reloj me dice que son las 10:28 p.m. El programa de radio de DJ Belly ya terminó hace 28 minutos. En estos momentos no escucho nada, pero les podría contar que hoy ha sido el día "Mayonaise". ¿Qué quiere decir eso? Nada en especial, simplemente se me ocurrió escuchar durante todo el rato que estuve con Caro Carolina (mp4) ese tema de The Smashing Pumpkins.

Hace unos dos minutos entró Ella al messenger. Felizmente seguía escribiendo esto, porque si lo hubiera terminado, seguramente ya me hubiera ido a dormir o a jugar con Sophie (PlayStation), o a hacer cualquier otra cosa menos estar aquí escribiendo. Bueno... no sé si me queden muchas cosas por decir. En realidad, me parece ya haber escrito demasiado. En todo caso, me gustaría decir un par de cosas más.

A lo largo de todo este tiempo y de cada una de las entradas que he puesto en este blog, me he podido dar cuenta de lo maravilloso que es este mundo de los blogs. No suelo leer muchos, pero pienso que cada persona tiene algo que decir, y que en algún momento nos vamos a sentir identificados con cada una de sus experiencias. Eso en cuanto a los blogs de corte personal, y en el caso de aquellos que tratan sobre temas más educativos, profesionales, etc., pues es genial que de una manera tan fácil se pueda compartir tantos conocimientos. Todos ustedes saben que odio Twitter, Facebook y afines, pero los blogs no. Por más tontos que parezcan alguna veces (como el mío), tengo la impresión que lo que sea que se dice queda mejor registrado y que no pasa tan rápido. Al final, son como un libro, una 'bitácora', o como quieran llamarlos.

Finalmente, gracias de nuevo por haberme acompañado, de alguna manera, en las Nobles Miradas Retrospectivas. Pronto tendré un blog nuevo, así que a los interesados, pues les digo que apenas lo tenga colocaré el enlace aquí mismo. "Nobles Miradas Retrospectivas" seguirá hasta que Blogger lo decida. Yo no lo borraré. Hay tantas entradas que nunca fueron publicadas, pero supongo que por algo no salieron por aquí. Si Ella, o sea tú, M, estás leyendo esto, pues déjame decirte que este blog, como ya sabes muy bien, es muy importante para mí, porque gracias a lo que puse hace poco más de tres meses, después de leer lo que tú me escribiste, es que estamos juntos ahora, ¿no? No sé si haya tenido el valor de haber sido más directo, y por eso es que le debo tanto a este blog. Te quiero mucho más de lo que imaginas, y eso también lo sabes. Eso es todo.

Post datas:

- Los dejo con la canción que me ha acompañado la mayor parte de este día.



- En un principio tuve la idea de compartirles una lista de mis canciones favoritas (algo así como un top100), pero al final se me olvidó y recién me acuerdo, por lo que solo les diré que últimamente no dejo de escuchar The Libertines, The Fratellis, The Strokes, Phoenix, The Hussy's y Neon Trees. Lógicamente escucho otras bandas no tan 'indies', o como quieran llamarlas, pero en estos días estoy con esa onda.

- Fin.