
Cuando me enteré que Billy Corgan venía a Lima a tocar las canciones de los Smashing Pumpkins, me dije a mí mismo que por nada del mundo me perdía ese concierto, incluso si no conseguía trabajo. Felizmente pude conseguir dinero prestado, y luego el puesto de trabajo que necesitaba para pagar lo que pedí por la entrada.
Desde que tuve la entrada en mis manos estaba muy ansioso por que el día del concierto llegue. Todos los días repetía las canciones de los SP que sonaban en mi mp4, mientras iba al trabajo, a caminar, a montar bicicleta, o cuando me quedaba despierto en las madrugadas soñando con poder gritar "Stand inside your love".
Cuando por fin el calendario marcó el gran día (25 de noviembre), se me erizaron los vellos de la piel. Es que Smashing Pumpkins no es una banda cualquiera para mí (y para muchos otros). La voz de Billy Corgan tiene ese poder de transportarme a un espacio que nunca termino de conocer. Es como si fuera un viaje a otra dimensión, en la que mi mente se despoja de mi cuerpo y solo flota dejándose llevar por qué se yo.
También es recordar episodios de mi vida que no necesariamente han sido buenos, pero que la magia de Billy los transforma en hechos bellamente recordables. Es una experiencia nostálgica, pero que no queda solo en los recuerdos, sino que va más allá. Es como si volviera a vivirlos, pero sin cometer errores, o cometiéndolos pero ya sin sentir culpa, porque la voz de Billy está ahí... acompañando y adueñándose de la tristeza.
Por eso es que no quise perderme escuchar en vivo canciones como "Disarm", o "Tonight, tonight", entre otras. Quería estar ahí, presente, escuchando y viendo cómo Billy interpreta las canciones que lo han llevado a convertirse en un genio.
En fin, llegué al estadio de la Universidad San Marcos con mi entrada a la Zona A. Entré al campo, me paré en el lugar que creí el mejor (felizmente encontré un buen sitio, muy cerca al escenario) y esperé hasta ver salir a Billy y su grupo de músicos.
Estuve esperando desde cerca de las siete de la noche. El Lima Hot Festival (así se llamaba el espectáculo) ya había empezado cuando yo llegué. No escuché a la primera banda que salió (Space Bee), pero sí pude escuchar a La Mente (no es mi estilo, pero para pasar el rato o 'tonear' está bien), Leusemia (no es necesario que diga algo sobre Daniel F y compañía) y Stereophonics (me gustan unas cuantas canciones, no todas, pero la pasé bien escuchándolos). Y con esas cuatro bandas ya fuera del escenario, era el turno de que Billy haga suya la noche.
Eran las 10.30 pm más o menos cuando anunciaron lo que Lima tanto había estado esperando: Los Smashing Pumpkins. Es cierto, no son los SP originales, pero qué va. Al menos estaba Corgan, y eso ya era bastante.
Él salió y la gente lo recibió como solo un grande como él se lo merece. Después de agradecer el gesto que sus fanáticos peruanos, Billy empezó a decirnos que ése iba a ser uno de los mejores días de nuestras vidas. Aunque, al final, sentí que estuvo lejos de serlo.
Lo que pasa es que no escuché muchas de las canciones que quería escuchar. Había comprado mi entrada pensando en escuchar "That's the way (my love is)", por ejemplo, y no la escuché. Además, faltó "Mayonaise". ¿Qué es un playlist de los SP sin esta canción?
Otra cosa. La actitud de Billy. Sé que es egocéntrico, que no le interesa lo que alguien opine de lo que hace, pero creo que tampoco es para mostrarse aburrido. ¿O acaso alguien de los que fue me va a negar que se le notaba aburrido? Se notaba a leguas, aunque yo lo noté estando muy, muy cerca.
En fin. No me voy a poner a renegar ahora. Solo me queda decir que igual agradezco que Corgan y su nueva banda (la bajista se robó mi corazón, no por su físico, sino por la manera tan sensual de tocar) hayan venido a nuestra ciudad. Igual agradezco la sinceridad de Billy al decir que el tráfico limeño era terrible (me hizo reír mucho cuando dijo eso, incluso bromeó al decir que pensaba que nosotros, los asistentes, habíamos tenido que salir desde el día anterior para poder estar ahí). Por todo eso y por regalarme una parte de lo que creía imposible, gracias.
Aquí les dejo algunas fotos que tomé ese día y un video.
Desde que tuve la entrada en mis manos estaba muy ansioso por que el día del concierto llegue. Todos los días repetía las canciones de los SP que sonaban en mi mp4, mientras iba al trabajo, a caminar, a montar bicicleta, o cuando me quedaba despierto en las madrugadas soñando con poder gritar "Stand inside your love".
Cuando por fin el calendario marcó el gran día (25 de noviembre), se me erizaron los vellos de la piel. Es que Smashing Pumpkins no es una banda cualquiera para mí (y para muchos otros). La voz de Billy Corgan tiene ese poder de transportarme a un espacio que nunca termino de conocer. Es como si fuera un viaje a otra dimensión, en la que mi mente se despoja de mi cuerpo y solo flota dejándose llevar por qué se yo.
También es recordar episodios de mi vida que no necesariamente han sido buenos, pero que la magia de Billy los transforma en hechos bellamente recordables. Es una experiencia nostálgica, pero que no queda solo en los recuerdos, sino que va más allá. Es como si volviera a vivirlos, pero sin cometer errores, o cometiéndolos pero ya sin sentir culpa, porque la voz de Billy está ahí... acompañando y adueñándose de la tristeza.
Por eso es que no quise perderme escuchar en vivo canciones como "Disarm", o "Tonight, tonight", entre otras. Quería estar ahí, presente, escuchando y viendo cómo Billy interpreta las canciones que lo han llevado a convertirse en un genio.
En fin, llegué al estadio de la Universidad San Marcos con mi entrada a la Zona A. Entré al campo, me paré en el lugar que creí el mejor (felizmente encontré un buen sitio, muy cerca al escenario) y esperé hasta ver salir a Billy y su grupo de músicos.
Estuve esperando desde cerca de las siete de la noche. El Lima Hot Festival (así se llamaba el espectáculo) ya había empezado cuando yo llegué. No escuché a la primera banda que salió (Space Bee), pero sí pude escuchar a La Mente (no es mi estilo, pero para pasar el rato o 'tonear' está bien), Leusemia (no es necesario que diga algo sobre Daniel F y compañía) y Stereophonics (me gustan unas cuantas canciones, no todas, pero la pasé bien escuchándolos). Y con esas cuatro bandas ya fuera del escenario, era el turno de que Billy haga suya la noche.
Eran las 10.30 pm más o menos cuando anunciaron lo que Lima tanto había estado esperando: Los Smashing Pumpkins. Es cierto, no son los SP originales, pero qué va. Al menos estaba Corgan, y eso ya era bastante.
Él salió y la gente lo recibió como solo un grande como él se lo merece. Después de agradecer el gesto que sus fanáticos peruanos, Billy empezó a decirnos que ése iba a ser uno de los mejores días de nuestras vidas. Aunque, al final, sentí que estuvo lejos de serlo.
Lo que pasa es que no escuché muchas de las canciones que quería escuchar. Había comprado mi entrada pensando en escuchar "That's the way (my love is)", por ejemplo, y no la escuché. Además, faltó "Mayonaise". ¿Qué es un playlist de los SP sin esta canción?
Otra cosa. La actitud de Billy. Sé que es egocéntrico, que no le interesa lo que alguien opine de lo que hace, pero creo que tampoco es para mostrarse aburrido. ¿O acaso alguien de los que fue me va a negar que se le notaba aburrido? Se notaba a leguas, aunque yo lo noté estando muy, muy cerca.
En fin. No me voy a poner a renegar ahora. Solo me queda decir que igual agradezco que Corgan y su nueva banda (la bajista se robó mi corazón, no por su físico, sino por la manera tan sensual de tocar) hayan venido a nuestra ciudad. Igual agradezco la sinceridad de Billy al decir que el tráfico limeño era terrible (me hizo reír mucho cuando dijo eso, incluso bromeó al decir que pensaba que nosotros, los asistentes, habíamos tenido que salir desde el día anterior para poder estar ahí). Por todo eso y por regalarme una parte de lo que creía imposible, gracias.
Aquí les dejo algunas fotos que tomé ese día y un video.

















