Hablar de videojuegos me emociona. Me hace recordar, quizás, los momentos más felices de mi infancia y parte de mi adolescencia. Cómo no dejarme embargar por la nostalgia al rememorar esos momentos en los que me sentaba frente a un televisor, me aferraba a una manija y me sumergía de lleno en un mundo virtual maravilloso. Uno que siempre me abría sus puertas y en el que nunca me sentí ajeno, como muchas veces sí me he sentido en el mundo real.
Empecé desde muy niño, no recuerdo qué edad tenía exactamente, pero calculo que a los 5 años ya había jugado, al menos, unas dos sagas de Mario Bros. Por ese entonces, para jugar Supernintendo tenía que ir a los locales donde, a cambio de una moneda de un Sol, tenía acceso para poder disfrutar del único vicio que he tenido en mi vida por una hora (o media, si es que pagaba con 50 céntimos).
Jugaba de todo. Desde Soccer 2 hasta Castlevania, y todos los juegos me gustaban. El Supernintendo fue mi debilidad por muchos años, hasta que un día descubrí una consola de color gris que funcionaba con Cd's: La divina PlayStation.
Fue amor a primera vista. Me conquistó con el primer juego que probé: 3Xtreme. Al igual que con el Supernintendo, tenía que ir a alquilar la Playstation, aunque cobraban más (2 Soles la hora en un principio, luego fue bajando hasta 1 Sol). Pero, gracias a mis padres, cuando cumplí 13 años tuve mi propia Play en casa.
Ya se imaginarán las horas de horas que pasaba con mi Play. Acepto que me digan vicioso, es que en verdad lo era. Sobre todo cuando de jugar uno de los mejores juegos de la historia, sino el mejor, se trataba: Twisted Metal 2. ¡Gracias por inventarlo! Gracias, de verdad.
Quien no lo haya jugado nunca, no sabe lo que se ha perdido. Carros batallando en diversos lugares del mundo, luchando unos contra otros para ser los vencedores en el torneo que la mente retorcida de Calypso había preparado. Twisted Metal 2 era, simplemente, espectacular.
Ciudades como Los Ángeles, Moscú, París, Nueva York, Holanda, Hong Kong y la Amazonía servían de escenario para los choques más violentos y los misiles más certeros entre los carros con las actitudes más belicosas jamás antes vistas.
Mi favorito era Spectre, aquel del misil capaz de traspasar paredes hasta llegar a impactar en el enemigo. Conduciendo con él me sentía seguro, rápido y audaz. Si las cosas empezaban a salir mal (su armadura no era muy buena), podía acelerar e ir en busca de la medicina que me devuelva al mejor estado. Era el carro perfecto para mí.
Otro que me gustaba era Outlaw 2, que, de hecho, fue el primero que usé. Lo conducía la bella oficial Jamie Roberts (en mi otro blog tengo un dibujo de ella), dueña de unos ojos azules que impactaban. Aparte de hermosa (fue una de las primeras mujeres de las que me enamoré) era muy hábil al momento de enlazar con su onda magnética a los enemigos que se encontraban alrededor de su coche patrulla.
Todos los carros tenían su propia característica, lo que permitía que cada jugador escoja el que mejor le acomode. Twister era veloz, con un special weapon (un remolino) bastante potente, pero con una armadura muy débil. Thumper era el carro perfecto para el que gustaba de ir al ataque sin medir mucho las consecuencias (su gigantesca flama delantera intimidaba a cualquiera). Warthog era lento, pero muy fuerte. Mr. Grim era para los que se aventuraban y dejaban que la adrenalina recorra por sus venas. Mr. Slam era perfecto para quienes no buscaban velocidad, pero sí mucha estrategia. Escoger a Axel era demostrar que no se le temía a nada. Shadow era para los más precisos al atacar. Roadkill para los que con poco se sentían capaces de mucho. Grasshopper para los que atacaban por sorpresa. Hammerhead te hacía sentir amo de las pistas. Y Minion, Sweetooth y Dark Tooth para los amantes de los trucos.
En fin. Twisted Metal 2 era, es y seguirá siendo lo máximo. No habrá juego de su género que lo supere (se ha hecho varios TM luego de éste, incluso para consolas más modernas como la PS2 o la PS3, pero ninguno, según mi opinión, ha sido suficientemente bueno como lo fue el TM2).
Todo era muy bueno en este juego. Los gráficos, aunque en 2d, eran estupendos. Ni qué decir del soundtrack, simplemente PERFECTO. Mi escenario de batalla favorito era París, pero el tema de Moscú se lleva todos mis reconocimientos. Bueno de principio a fin. Aquí, justamente, les dejo un video que he editado para esta ocasión. Disfrútenlo.




1 Nobles Miradas Externas:
simplemente un juegazo para recordar por toda la vida, gracias por hacer este post!! yo tambien tuve algo similar alo que escribiste(creo que casi todos) en mi caso, m acuerdo que con mi papanos ibamos a la tienda de afuera donde vendian pollos brosthers, y ahi alquilaban para jugar play station 1, era espectacular, iba todos los dias a jugar, despues de hacer mi tarea jajaja, eso fue en el año 2000 o 2001 creo, saludos
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