sábado 20 de febrero de 2010

Conversaciones improbables III

–¡¿Qué haces, estás loco?!
–¡¿Qué?!
–¿Estás loco?
–¿Por qué lo preguntas?
–No pensarás saltar, ¿no?
–Ah... No, no, para nada...
–Entonces, ¿qué haces ahí parado? Te puedes caer.
–Solo estaba mirando el mar.
–Me está dando nervios verte tan cerca de ese abismo. ¿No puedes verlo desde acá?
–Sí, pero... Bueno, está bien. No quiero ponerte nerviosa.
–¡Vaya! Por fin.
–Listo. Disculpa por preocuparte.
–Me estás malinterpretando. No estoy preocupada por ti. Solo no quiero ser testigo de una tragedia. Estaba preocupada por mí misma, en todo caso.
–Bueno... gracias por la sinceridad. Esperaré que te vayas para volver a estar donde estaba.
–¡Oye, te puedes caer!
–Pero tú ya no vas a ser testigo de eso. ¿Qué te preocupa?
–Ay, ya... está bien, me preocupé un poquito, pero no por ti, por si acaso, sino por tu familia, tus amigos, hasta quizás tu enamorada. Piensa en ella un poquito, ¿no?
–Bueno... no voy a pensar en ella porque no existe, pero sí en mi familia. Seguro que a alguno de ellos le debe chocar si llegara a morirme.
–¿Pero qué dices? ¡Claro que sí! A toda tu familia le importas. No seas tonto.
–Oye, pero yo no me quiero suicidar, solo quiero ver el mar desde ahí.
–¿Y cuál es la diferencia con verlo desde aquí?
–Que desde ahí nada me distrae.
–¡¿Oye, qué tienes?! Ya, sabes qué, mejor me voy. No quiero seguir perdiendo mi tiempo con un loco suicida.
–Discúlpame si fui un poco grosero, por favor.
–No. Y no me pidas disculpas. No tengo por qué dártelas. No eres nada mío y yo tampoco no soy nada tuyo. Chau.
–Al menos déjame saber tu nombre antes de que te vayas. Si me llegara a pasar algo hoy, me gustaría que mientras voy cayendo en el infierno, recuerde el nombre de la persona que intentó rescatarme o, mejor dicho, salvarme.
–Estás loco, ¿no?
–Quizás.
–Me das un poco de miedo, ¿sabes? Pero te voy a decir mi nombre solo porque te he conocido en una muy extraña circunstancia.
–¡Vale!
–Bueno, soy Romina, señor suicida. Un susto, ojo, SUSTO, conocerlo.
–Ja ja ja... Bueno para mí ha sido muy halagador que una chica como usted me haya prestado un poquito de atención.
–Déjate de formalismos y dime tu nombre, oye...
–Pero si fuiste tú la que empezó con los formalismos. ¿No te acuerdas que me llamaste "señor suicida"?
–Ja ja... pero eso fue de broma.
–Bueno, entonces yo te seguí la broma.
–Ya, dime cómo te llamas de una vez, ¿o no me lo piensas decir? Porque no te voy a rogar, tampoco, ah...
–No, no, si no me estoy haciendo de rogar. Solo estoy... Mi nombre es Jorge.
–Jorge, el suicida, ja ja ja...
–¿Y tú? ¿Romina, el ángel guardián?
–Ja ja, chistoso...
–Tú eres la que empieza.
–Ya, bueno, no te diré más. Me voy.
–¡No!, no te vayas. O sea... me has caído bien, y yo pensaba pasar un momento más contigo.
–¿Qué?
–O sea... no me malinterpretes...
–¿Malinterpretarte? Si no he pensado nada...
–No, o sea... no quise decir eso.
–¿Entonces qué quisiste decir?
–No sé... ya mejor olvídalo.
–¡No! Dime qué quisiste decir.
–Pero es que... no hace falta...
–¿Cómo que no? Yo no tengo ni la más mínima idea de lo que pueda estar pasando por tu cabeza... ¿qué me crees? ¿síquica o algo así?
–Ja ja... no, solo es... ¡Vamos! Tú me entiendes. Sabes lo que quiero decir.
–Jorge, no puedo ser más clara contigo. De verdad no lo sé. Tienes que decírmelo.
–Pero si es obvio...
–Pues yo no me doy cuenta.
–¿De verdad?
–Deja de jugar conmigo y dímelo.
–¿Prometes no molestarte si te digo?
–Depende de lo que me digas.
–Pero yo no quiero que te molestes.
–Mira, lo único que conseguirás si sigues con esto, es que no solo me moleste, sino que me enfurezca.
–¡No, no! Por favor...
–Ya, entonces dime.
–Está bien. Lo que pasa es que quiero que hagas algo conmigo. Nada malo, por si acaso.
–¿Quieres que haga algo contigo?
–Sí.
–¿Qué cosa?
–¿Lo vas a hacer?
–Depende de lo que me pidas.
–No es nada malo.
–Jamás haría "algo malo" contigo, ¿estás loco?
–Ya te dije que creo que sí.
–Ay, ¿sabes qué?, ya me voy ahora sí.
–No, por favor.
–No, sí. De verdad. Tengo cosas que hacer.
–¿Qué cosas?
–Tengo que... Un momento, no tengo que darte explicaciones.
–Pero lo ibas a hacer...
–¡No!
–Sí.
–Bueno, me agarraste desprevenida.
–Tú también.
–¿Yo también qué?
–Me agarraste desprevenido...
–¿Cuándo?
–¿Cómo que cuándo?
–No sé, pues.
–Al momento de conocernos.
–¿Ah?
–Yo estaba parado justo ahí, viendo y escuchando el mar. Estaba tan desconectado de todo cuando, de pronto, escuché que tu voz me decía algo. Entonces volví a este mundo y lo primero que vi fue a ti, una chica muy bonita que me estaba diciendo algo. Mirarte me sorprendió tanto, que de verdad casi me caigo.
–¿Qué estás hablando?
–No digo que estoy enamorado de ti. En ningún momento he querido decir eso.
–Pues, déjame decirte que más te vale.
–Sí, más me vale no enamorarme de alguien tan bonita como tú.
–Estás siendo algo ridículo, ¿sabes?
–Siempre he sido ridículo.
–Pues yo no hablo con personas ridículas, así que chau.
–Antes de que te vayas...
–¿Qué cosa? Apúrate, habla.
–¿Me harías un favor?
–¿No te basta con que te haya salvado la vida?
–Pero si no me la has salvado. Ya te dije que no pensaba saltar.
–Bueno, ¡ya! Está bien. ¿Qué tipo de favor?
–Uno muy simple.
–¿Cuál?
–Primero dime la verdad. ¿Tienes cosas que hacer?
–No tengo que decirte eso.
–Es necesario que me lo digas.
–Es que todo esto me parece tan extraño. Tú me pareces tan extraño. Estoy algo asustada. No sé qué hago hablando contigo...
–No me tengas miedo, por favor.
–Pero tú no ayudas a que eso suceda.
–¿Y si te dijera que jamás te haría daño y que después de hoy no me volverás a ver?
–¿Por qué? ¿Te vas a matar?
–No.
–¿Entonces?
–Solo te digo que no creo que nos volvamos a ver. Eso es todo. Estoy seguro de que esta es la primera y última vez que converso contigo.
–Yo no quisiera que eso pase.
–¿No?
–Me has caído bien, después de todo y a pesar de todo.
–¿Entonces me vas a hacer el favor que te voy a pedir?
–Solo si es algo que yo pueda hacer.
–Estoy seguro que sí.
–Dime, entonces.
–Quédate a mirar el mar conmigo un minuto en silencio.

1 Nobles Miradas Externas:

Brian Tejeda dijo...

Que mostro..!!! wow..!! alucinante, solo eso se me ocurre, me reí durante toda la lectura.. xD

Pero y la anterior??!! xD